JULIA MARTOS

Cartografías derivadas

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Las ciudades sutiles

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CARTOGRAFÍAS DERIVADAS

 

Helena y Julia Martos, en el I Festival Internacional de Danza "Danzamos" de Conde Duque.

Crónica de Irene Fortea.

 

 

"Texto en imagen. Pero a la inversa, la pipa representada está dibujada con la misma mano y la misma pluma que las letras del texto: más que ilustrar y completar la escritura, la prolonga."

 

De Esto no es una pipa. Ensayo sobre Magritte,

de Michael Foucault.

 

Así como en el famoso cuadro de Magritte texto e imagen no suponían un complemento o explicación uno del otro, sino que configuraban un todo que cuestionaba las concepciones clásicas del dibujo como representación (y del propio isomorfismo del lenguaje), así Helena y Julia han querido trabajar con el cuerpo y el medio audiovisual, de tal manera que no supongan un complemento o aclaración el uno del otro, que no escenifiquen una mera colaboración mutua, sino que constituyan un todo orgánico, una fusión de lenguajes y elementos a través de la cual el cuerpo e imagen se interpenetren para mostrar conjuntamente algo que por separado no llegarían a poder decir, o quizás, para mostrarnos un mapa novedoso de acercamiento a lo coreográfico y lo  audiovisual.

 

El proyecto de Helena y Julia Martos ha sido financiado por Injuve en la modalidad de Producción de obra y es todavía un work in progress, por o que las artistas decidieron, el día de la muestra en cuestión, hacer un recorrido por los mayores hallazgos alcanzados hasta la fecha. Y de verdad consiguieron cautivar al público con un acercamiento cuidadoso y paradójico a la realidad del cuerpo en su solidez y la imagen en su carácter aparentemente efímero. Durante la representación ambos elementos se fueron entrelazando y fusionando en una compleja unidad, en forma de bucle, lo que colocó a la audiencia en una situación de extrañamiento bastante peculiar. Primero asistimos a una coreografía de danza realizada por Helena, coreografía que es registrada en directo por Julia, en un segundo plano. Esta coreografía será descargada en el ordenador de Julia en el momento y pasará a a se proyectada en la pared del fondo, durante la cual Helena volverá a realizar la misma coreografía, en un juego de espejos y duplicaciones: el cuerpo, la imagen del cuerpo, la sincronicidad, la duplicación y la repetición de un momento inicialmente único. La pieza de la banda sonoro de la película Solaris (de Tarkovski), del músico Eduard Artèmiev (un preludio de Bach bellamente convertido en música electrónica) sirve entonces de fondo musical. Y una estaría tentada a decir que de hecho Helena y Julia se han basado para todo su trabajo en la famosa escena de la levitación de Solaris, en la que precisamente, con dicha música de fondo, el director realiza una reflexión visual magistral en torno a los cuerpos y la imagen en movimiento, mostrando la ingravidez que adquiere todo lo sólido al ser filmado (expresado a través de la imagen de los cuerpos del protagonista y su mujer flotando en ingravidez en medio de la habitación) y la solidez en cambio de la imagen fija de un cuadro que se exhibe a continuación, como uno de los detalles de la biblioteca en la que se encuentran el matrimonio, representando un momento congelado en el tiempo, mostrado a través de de un lento y acompasado travelling del famoso cuadro de Brueghel Cazadores en la nieve. La imagen en movimiento encierra en sí la capacidad paradójica de mostrar la contradicción entre lo efímero del movimiento y la solidez exhaustiva de un registro que puede reproducir  y congelar ese mismo movimiento de una manera casi analítica, deshumanizando el cuerpo de la bailarina; no sólo por el poder de la repetición, sino también por el del desmembramiento. Así Julia, con la meticulosidad de un científico, descompone la secuencia de su compañera que danza, subdividiendo el espacio proyectado en cuadrantes de movimientos en bucle, como si tratara de diseccionar la vitalidad de ese cuerpo en movimiento, mientras Helena alcanza la parálisis frente a la exposición a tanto análisis, representado por un foco de luz frente al cual queda petrificada y del que se protege a un tiempo.

 

Todo esto sólo recoge algunas impresiones de este work in progress con el que Helena y Julia Martos nos deleitaron, dejándonos un poso de extrañeza e intriga que será difícil de mitigar.

 

Confiamos en que este trabajo profundice en esta línea y podamos volver a disfrutar de él en otro momento, con la obra ya acabada y pulida. De momento, el adelanto nos dejó con buen sabor de boca y ganas de más.

 

 

Festival Danzamos

del 3 al 25 de Octubre 2015